GRASA

chefArrancamos otra serie de post semanales y en esta oportunidad, un cuento con un final… suculento.

Grasa

En mis viajes por el interior del país me he encontrado con toda clase de historias contadas por todo tipo de personas: Desde locos que han visto demasiado hasta extremadamente cuerdos que no han salido, jamás, de su casa.

Cada uno con una historia esperando impregnar un oído, dejando una cicatriz en la conciencia del receptor.

Han habido aquellas que son inverosímiles, superficiales, incluso mezquinas, que solo les interesa al que las cuenta. Y están las otras, las que no molestan, las que vivifican y enriquecen al que las escucha: Mis historias, esas sí que dan vida.

Pero como muchas de estas historias, como eso que está destinado a nutrir pero que aún es una suerte de componentes sueltos, sin sentido por separados, requiere de la mano, el intelecto y la visión que las llevará a la excelencia, que la saque de lo insulso: Requieren de alguien como yo.

Esta es, entonces, una de esas historias que sin mi mano, sin mi intervención, hubiesen pasado desapercibidas y se hubieran perdido para siempre.

 

Todo comenzó cuando paré a comparar un par de facturas con dulce de leche en plena ruta 36. Tal vez no debí haber entrado al lugar, dar media vuelta y seguir viaje. No había nada en los vidrios roñosos, en esas paredes micóticas, o en la grasitud del panadero que alentasen a llevarse algo a la boca y aún menos, en las escuetas posibilidades de elección detrás de la vitrina.

Y es que nunca fui alguien que le importase mucho lo que comía ni tampoco de donde procedía esa comida. Había estado en antros comiendo la mejor milanesa con papas fritas del mundo, y en monoambientes con un mozo para cada tarea en el ballet gastronómico. Uno para completar la copa de vino justo en la marca media del vidrio, otro para el agua, y hasta uno para atosigarte a preguntas sobre el estado del pedazo de suela disfrazada de «Ojo de Bife de Aberdeen Angus a l’vin rouge» — así, con mayúsculas y en francés — que te habían puesto sobre la porcelana italiana.

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